lunes, 22 de septiembre de 2014

You



Esta noche tengo que confesarte algo. Cuando te conocí, ya llevaba años soñando contigo. Muchos, no sé cuántos. Probablemente si hicera un poco de memoria, creo que podría ser cuando tenía veintipocos. Pocos visto desde ahora, pero muchos cuando los tenía.
 
Apenas sabía de la vida, aunque me creía experto en todo y el mejor permitiéndome dar consejos a los demás sobre amores verdaderos y fantásticas soluciones. No sabía en realidad gran cosa de nada, pero cuando vi por vez primera en la televisión el vídeo del grupo austriaco Ten Sharp, fue cuando te vi aparecer.
Te reconocí de inmediato en una de esas chicas que disfruta de su juventud, de su belleza y de su amor, en un verano inigualable, disfrutando de risas, paseos en coche descapotable, chapuzones y paseos en lancha motora en cualquier lago del centro de Europa.
Vi a esos jóvenes y te vi a ti. Sabía que estabas por alguna parte.
Te busqué y te busqué. En cada cohe que pasaba, en cada ruido de pasos de tacones a mis espaldas, en cada fiesta, en cada rincón de mi isla. Intenté encontrarte donde no estabas y me equivoqué mucho. No daba contigo, pero nunca perdí la fe.
 
Y un día te vi entrar en aquel bar de Madrid y el tiempo y mi mundo se detuvieron. Y un instante antes de que dijeras nada, antes incluso de que tu mirada me mirara por vez primera, te vi y supe sin dudarlo, que ella eras tú.



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