miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cousins Theme


Larry vuelve a estar solo. Sentado, en aquella mesa, en la boda de su padre, no puede apartar sus ojos de la bella María, que está en otra mesa, al otro extremo.
Hacía más de seis meses que no se veían. Se enamoraron, pero su bistoria tuvo que terminar. A pesar de tener un marido infiel, una vida miserable que no deseaba, María decidió pensar más en los demás que en sí misma, y volvió con su marido y su hija, que tanto la necesitaban.

Larry mira a un lado, queriendo poder evitar la imagen de María. Su día a día se ha convertido en una rutina y a pesar del tiempo transcurrido, no la ha podido olvidar. Sus ojos ven en el lago un pequeño barco navegando. Recuerda los sueños que compartió un día con María; colgar en la puerta de su restaurante un letrero que dijera: Lo siento, nos hemos ido a navegar. Hacerse a la mar y disfrutar juntos de la brisa.
Pero esos sueños no se harán nunca realidad. Larry lo tiene todo perdido ya.
Mira de nuevo a María. Ella también ha visto el barco.
Larry recuerda un consejo que una vez le dio su padre:
Sólo se vive una vez. De ti depende que tu vida sea ensalada de pollo o caca de pollo.
Él comprende y en un acto heroico, de valentía, se levanta y va hacia ella.

- María: ¿Quieres bailar conmigo? - le pregunta.
De repente aparece la figura de Tom, el marido de María, que a empujones le dice a Larry que se marche, que su mujer no va a bailar con él, que la deje en paz.
María no quiere una situación tensa y le dice que no, que por favor se marche.
- Entonces, ¿que tal pasar el resto de tu vida conmigo?

Tras el revuelo, María se levanta, acaricia la cara de su marido, le aparta levemente el pelo, se dirige a Larry y le dice:
- Larry Kozinski: me encantará bailar contigo...

La música del genial compositor Angelo Badalamenti acompañó a los amantes a vivir un sueño. Como hizo en Twin Peaks, con su tema de Laura Palmer, o en Blue Velvet o en Wild at Heart o en tantas otras películas que me quedan por descubrir.
Aunque hacía mucho que vi Cousins y la dicotomía ensalada-caca de pollo la tenía muy presente en mis neuronas, muchas veces la pude emplear y por ser cobarde, no lo hice.

Pero un día tuve la oportunidad de cambiar mi vida. Pensé: Ya ha llegado el momento de cambiar caca de pollo por ensalada de pollo. Llegué a casa corriendo, decidido como no lo había estado nunca. Hice mi maleta rápidamente, salí a la calle y me subí en aquel avión.




4 comentarios:

Anónimo dijo...

TEMAZOOO, aunque lo mejor saber elegir entre ensalada de pollo o caca de pollo. ;)

Anónimo dijo...

Ensalada de pollo pero pechuga,verdad???chuuuuupiiiii!!

Anónimo dijo...

Que bonito!!que bien hizo en irte a recoger al aeropuerto...seguro que volvería a hacerlo una y mil veces...

Ángela Martín dijo...

Melito, lo de las coincidencias de nuestro pasado en común me está empezando a preocupar... como saques la de matrimonio de conveniencia ya si es verdad que te pongo un piso!!!

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